lunes, 20 de junio de 2011

La prensa de partido sigue tomando posiciones

Los medios tradicionales son la monda. En especial los periódicos son una especie de sub-producto descacharrante absolutamente vendido al poder político, del cual son simples herramientas de propaganda. Hoy nos despertamos con la siguente portada de La Razón:





Sus responsables ven acercarse una época en que podrán ser diario de cabecera del próximo Gobierno, y en su absoluto y manifiesto entreguismo han decidido plantar cara a cualquier cosa que amenace la paz y la estabilidad política de los cuatro años a partir de marzo de 2012. El movimiento de los indignados es, hoy por hoy, una mosca cojonera en ansiado futuro en el que la derecha ejercerá un poder casi absoluto, así que toca desacreditarlo cuantas veces se atreva a capitalizar portadas.

El diario católico compara cifras de votantes en las pasadas elecciones del 22 de mayo con la asistencia estimada a las manifestaciones de ayer por toda España. Sin entrar en las guerras de cifras, cuya transversalidad ideológica es notable, el argumento hace no pocas aguas. En primer lugar diremos, en relación a los manifestantes del 19J, que son todos los que están, pero seguramente no están todos los que son. No podemos decir lo mismo de los votantes, ¿verdad?, donde no hay más cera que la que arde, o sea, lo que salga de cada urna. Una manifestación no es el resultado de nada a efectos legales, así que es una sandez considerarlo así. A continuación cabría señalar la presencia en las marchas de gente por debajo de la edad legal de voto: no he leído el artículo (el médico me ha recomendado no consumir basura) pero apuesto a que no hay un análisis que incluya este factor.

Que las manifestaciones del 19J no han supuesto ninguna plusmarca de asistencia no es algo que tengamos que negar. Pero si tenemos en cuenta que no cuentan con ningún medio de masas dándoles apoyo y difusión y que son las redes sociales las que soportan el peso de su expansión tampoco cabría considerarlas un fracaso. Ofrecer los datos de la forma en que lo hace La Razón es tomar por estúpidos a sus lectores, pero si lo hacen será porque saben que se lo pueden permitir.

Uno percibiría más la honestidad del razonamiento si lo empleasen en otras circunstancias, por ejemplo, para evaluar la cantidad de católicos existente en España. Hagámoslo con datos: en la campaña del IRPF de 2009 hubo 7.260.138 ciudadanos que marcaron la casilla de la Iglesia Católica en el impreso para la declaración de la renta. El total de declarantes ese año fue de 19.224.118, según datos de la Agencia Tributaria, elevando pues el porcentaje de católicos declarados a un 37,76%. ¿Justifican estas cifras, donde poco más de un tercio de la población revela su catolicismo cuando realmente es importante desvelarlo, el trato privilegiado que se le da a la religión vaticanista? ¿Se plantean los responsables de La Razón si el tratamiento que le dan a la religión católica debería ser acorde a estos datos?

Pero estoy haciendo trampa. No estoy contando a los católicos no obligados a declarar porque no reúnen los ingresos mínimos, o porque no trabajan, o porque... lo que sea. Justo la misma trampa que hace La Razón en su portada de hoy.

Por último, aunque ya más cogido por los pelos, este periódico muestra un rechazo tan frontal al movimiento 15M y allegados que habrá que suponerle también oposición a todo lo que exigen. Por tanto, hay que deducir que La Razón se posiciona a favor del mantenimiento de los privilegios de políticos y banqueros; de la presencia de imputados en listas electorales o de que estos no sean inhabilitados si se demuestra su culpabilidad; de que la opacidad en la gestión pública siga siendo la norma; de la supeditación del poder judicial al poder político... Es decir, La Razón está a favor de la propagación de la corrupción en la vida política española.

¿A que mola? Huelga decir que este es un razonamiento falaz, ya que omito toda alternativa que pudiera contradecir la conclusión última, pero reconocerlo denota unos escrúpulos de los que carece un periódico de partido. La Razón lleva ya un tiempo compitiendo duramente con ABC y El Mundo en ser el rotativo elegido para este menester. Parte desde una posición de inferioridad a tenor de su menor tirada, pero cuenta con una total ausencia de complejos y sentido del ridículo. Y así llegará lejos.

3 comentarios:

  1. Está muy bien. Es el cuarto poder??, es el primero.
    Los mm cc. tradicionales condicionan a los demás poderes. ¿Hasta cuándo?

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