miércoles, 25 de enero de 2012

Tercer capítulo de mi petición de apostasía

Continúo mi peregrinar en busca de mi ansiada apostasía. En vista de la carta recibida tras enviar mi petición, he tenido que volver a la parroquia donde fui bautizado para que el párroco firme y me vea firmar el formulario que me enviaron desde el Arzobispado. Asimismo, me aclara que una vez enviada la partida de bautismo no tiene sentido que me la vuelvan a solicitar, que esa carta es una carta tipo que no está redactada ex-profeso para contestarme. Incluso se ha ofrecido ha hacer una gestión para dejar claro que mi partida de bautismo ya está en poder del Arzobispado, lo cual es de agradecer.

Pero, ah, alguna treta tenía que haber. En la susodicha carta se habla de que el formulario ha de ser cumplimentado ante el párroco "de mi domicilio". ¿Y puede saberse qué es eso? ¿Qué obligación tengo yo de saber cual es el párroco que me toca por zona, según criterios eclesiásticos, cuando hace tres décadas que solo piso una iglesia por razones turísticas o con motivo de una boda? En la misiva no me aclaran el dato, dando por hecho que yo tengo que saberlo o que tengo el cometido de enterarme.

Yo hasta este momento solo había acudido a mi parroquia de bautismo, y a esa es a la que volví para firmar la declaración de apostasía. Pero el párroco, que, todo hay que decirlo, se ha mostrado de lo más colaborativo, rozando incluso la indiferencia, me advierte que esa no es mi parroquia y que tendría que ir a "la que me toca" por zona. Insisto, yo no tengo por qué conocer la parroquia que "me toca" porque no soy cristiano y no tengo interés en ello, por mucho que la Iglesia me considere así. Pese a todo, el hombre ha dado fe de mi solicitud y la ha firmado. No obstante, iré a la que me asignan con una copia del formulario y enviaré los dos para asegurarme. Con esta gente no hay que dejar cabos sueltos.

Una vez que las tenga escribiré otra carta explicando el proceso, acompañada de una copia de la partida de bautismo que YA tienen después de habérsela yo remitido en mi primer envío. Si tras esto siguen dándome largas concluiré no solo que hay mala fe sino que ni siquiera hay intención de disimularla. Espero que esto no sea el comienzo del largo peregrinar que he visto descrito en otros casos de solicitud de apostasía.

1 comentario:

  1. ¡Uf! Ánimo, apostatar es posible, aunque en mi caso fue bastante más sencillo...
    Un saludo

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