lunes, 5 de marzo de 2012

El fiscal general del Estado da alas a la ruina moral de los conspiranoicos

A muchos nos ha sorprendido que el nuevo fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce, haya ordenado abrir diligencias a raíz de una información publicada en el medio conspiranoico Libertad Digital en relación con el hallazgo de restos de uno de los trenes del 11-M. Los conspiratas echaban humo producto del frenesí y la excitación al ver como un alto cargo del Estado parecía prestar atención a sus maquinaciones, pero conviene hacer varias matizaciones al respecto para hacernos una idea de lo que supone esta actuación (sobre la presunta relevancia de los restos no me extenderé porque ya lo han hecho aquí con notable acierto).

Dar este paso tiene una vertiente buena y otra mala. La buena es que se podrá demostrar, una vez más, y que a nadie le quepa duda de esto, que no hay nada extraño en los restos encontrados (de hecho, al no haber existido cadena de custodia durante estos años nada hay que pueda ser validado como prueba), ningún indicio que conduzca a una conspiración entre sociatas, etarras, marroquíes, el Lute y el clan de los peruanos. Nuevamente, las alucinaciones del puñado de enfermos mentales que aún persisten en alimentarse de la sangre de las víctimas del 11-M quedarán como lo que son y aquellos volverán a revolcarse en el ridículo y en la más espeluznante inmundicia moral.

La mala es la sospecha de que el nuevo fiscal general haya actuado de la forma que lo ha hecho empujado por el vínculo que le unía a esRadio, la emisora de Jiménez Losantos, el apéndice radiofónico de Libertad Digital, donde intervenía como tertuliano. Cierto es que allí actuaba (ignoro si lo seguirá haciendo) como crítico cinéfilo junto a José Luis Garci, pero admitamos que dicha relación es, cuando menos, poco aseada y vendría a cuestionar la rectitud y profesionalidad de alguien que llega a tan relevante cargo con vitola de profesional de prestigio.


De todos modos, que los conspiratas no se hagan ilusiones. Es bastante improbable que alguien subordinado a Alberto Ruiz Gallardón, una de las bestias negras del conspiracionismo del 11-M, vaya a emprender una investigación en clave conspiranoica por su cuenta y riesgo. Si fuera a actuar así se habría esforzado más en mostrar su rechazo al sobreseimiento de la causa contra el ex jefe de los Tedax Juan Jesús Sánchez Manzano.

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