lunes, 18 de mayo de 2015

El @PSOE vende sus principios a la caza del voto musulmán

El candidato por el PSOE a la alcaldía de Madrid Antonio Miguel Carmona, un tipo cuyo mayor logro es haberse hecho conocido como tertuliano televisivo, ha lanzado la caña de pescar votos en mitad de la comunidad musulmana. Le ha prometido espacios donde ejercer su musulmanidad sin problemas, eso sí, con cargo a las arcas públicas madrileñas, compartan o no su fe los habitantes de la ciudad. En otras palabras, le ofrece empezar a equiparar sus privilegios con los que lleva disfrutando la Iglesia Católica durante décadas, por si aún tuviéramos dudas acerca del compromiso laicista de su partido.

No es raro ver a los socialistas vender esta imagen progre buenrollista de alianza de civilizaciones. Rodríguez Zapatero hizo de esto todo un eje de gobierno mientras tuvimos la desgracia de padecerlo. Es lo que tiene querer contentar a todos y no disponer de unas líneas de actuación claras ni de un proyecto de sociedad consolidado. Mientras Pdro Snchz afirma querer derogar el concordato con el Vaticano, buscando gustar a los sectores sociales más laicos, su candidato para la capital ofrece el bolsillo de todos los madrileños para que los hinchas del Islam puedan hacer sus celebraciones con total alegría. Que aquí hay dinero para todos.

Esto es algo a lo que ya me referí en este post de octubre de 2007, aunque entonces me centré en el ámbito educativo. Si el rosario de privilegios de que goza el catolicismo en España no se ve drásticamente suspendido llegará el día en que otras confesiones reclamen un trato similar. ¿O acaso la Constitución no dice que la discriminación por razón de religión es ilegal? En el caso que nos ocupa, es un político cantamañanas el que, desesperado por captar votos, abre la puerta a la comunidad musulmana para que ejerza ese derecho

Sí, la cursiva es intencionada. No hay derechos que valgan cuando de algo tan subjetivo como la fe se trata, por extendida que esté. Los sistemas de creencias personales pertenecen al ámbito privado y ahí se han de quedar. El único derecho en este asunto es el de cada uno a elegir su propio sistema de creencias. Punto. El estado ha de ser neutral y mantenerse al margen de cualquier institución religiosa y no financiar supersticiones.

Así que, señor Carmona, no puedo impedir que continúe haciendo el monger, algo para lo que demuestra estar ampliamente dotado, pero al menos entérese de lo que es el laicismo. Y de paso, cuando se reúna con representantes musulmanes, ya que parece tan dispuesto a asentar el Islam en España, felicite a sus mujeres por el hondo compromiso que tienen con su fe al ir cubiertas hasta las cejas mientras sus maridos visten libremente al estilo occidental. Todo muy progre.

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