miércoles, 20 de diciembre de 2006

El juego de Ender

Según tenía entendido, ésta novela de Orson Scott Card es uno de los momentos álgidos de la literatura de ciencia ficción contemporánea, así que no podía pasarla por alto

Publicado en 1985, nos cuenta cómo una rígida sociedad, forzosamente militarizada (que recuerda algo al Tropas del espacio, de Robert A. Heinlein, 1956) debido la amenaza que representa para el planeta Tierra la existencia de una belicosa raza extraterrestre, convierte progresivamente a un chaval de 6 años, Ender, en un implacable líder militar capaz de comandar las fuerzas terrícolas y llevarlas a la victoria frente al invasor alienígena. Y para ello se prescinde de cualquier prejuicio ético ya que el fin a lograr es tan elevado (salvar a la humanidad) que la rectitud de los medios para alcanzarlos es un asunto secundario, cuando no un obstáculo.

Para conseguir su propósito -desarrollar el potencial de Ender y convertirle en el comandante militar supremo que la genética parece haber alumbrado- en su instrucción se omite todo escrúpulo moral, todo rasgo de valores humanos, todo aquello que convierte a las personas en seres sentientes y empáticos con el objetivo de que Ender tampoco desarrolle esas cualidades -al menos, no como las desarrollaría una persona normal- que definen y son inherentes a las personas. En definitiva, se le intenta convertir en una máquina de matar.

Es una revisitación del viejo concepto de el fin justifica los medios; arruinan la infancia de Ender bajo el mandato del bien mayor que supone su adiestramiento con vistas a ser el salvador de la raza humana. Pero, como casi siempre ocurre, las cosas no quedan constreñidas al blanco y al negro. Hay matices que, una vez conocidos, plantean la sombra de la duda sobre preceptos que, de tan repetidos, se convierten en axiomas, en dogmas que ya no se cuestionan y que se interiorizan como si uno hubiera nacido con ellos, pero que podrían no aguantar un análisis riguroso y pormenorizado.

El libro de Orson Scott Card trata de eso -entre otras cosas-; de cómo ya no nos hacemos preguntas, de cómo hemos abandonado el espíritu crítico frente a la comodidad de darlo todo por sentado. Incluso Ender, sabedor de la brutal manipulación a que es sometido, continúa prestandose a ella porque es lo que conoce, porque en el fondo le han convencido de que las grandes razones hacen irrelevantes las pequeñas dudas. Aunque no debemos olvidar que Ender, pese a la endiablada velocidad a la que es forzado su proceso de madurez, no deja de ser un niño.

También habla de la dificultad de comunicación entre entes distintos deudores de filosofías dispares, y de las trágicas consecuencias que puede acarrear no estar dispuesto a conceder el más mínimo beneficio de la duda a quien no es tu igual; algo, por cierto, extrapolable al mundo de hoy día. Y siempre sometidos al criterio de quienes han sido destinados a resolver esos problemas en lugar de agravarlos, y que no son capaces de pensar en las funestas consecuencias derivadas de una mala gestión de la autoridad que les ha sido conferida.

Pero un rayo de esperanza ilumina el final del libro: ni siquiera consiguen doblegar por completo a Ender, pese a verse convertido en la herramienta perfecta al servicio de intereses externos sabe tomarse su justa venganza. Aunque para él no sea tal, aunque él no lo perciba más que como una manera de expresar su humanidad infantil, esa que tuvo violentamente reprimida y que tan implacablemente estuvieron a punto de arrebatarle.

Como curiosidad, destacaré el visionario antecedente que el autor se sacó de la manga, a mediados de los 80, de lo que hoy conocemos como redes de noticias, e incluso blogs de opinión como éste.

6 comentarios:

  1. Yo también recomiendo el libro =)

    Especialmente, el final me parece estupendo.

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  2. Hace unos meses leí ese libro gracias a una colección que salió en los quiscos con las mejores obras literarias de ciencia ficción.
    El juego de Ender era, a mi juicio, casi la mejor de las obras de la colección (no me atrevería a señalar la mejor). La sociedad militarizada y en perpetuo estado de guerra, la "educación" del niño... cosas que actualmente también estamos viviendo (por no hablar de esa referencia que hacías a los blogs).

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  3. mira por donde, uno encuentra a alguien que no sea rematadamente anormal en el blog de la Ruby... No me he leído el libro en cuestión porque no estoy muy metido en la ciencia ficción, pero hace nada me leí uno que me cambió totalmente mis prejuicios sobre el género. Se llama The Dispossessed: An Ambiguous Utopia y lo escribió una tipa que se llama Ursula K. Le Guin... en fin, era por compentarlo si lo habíais leído. A mí que siempre me interesaron los libros sobre mundos utópicos y distópicos, me flipó. Tiene un nivel a la altura de clásicos de la ciencia-ficción política como Huxley o Orwell.

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  4. por cierto, mi blog, que no me sale aquí porque nunca dejo mi perfil es clubdelasesino.blogspot.com

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  5. Enorme, El juego de Ender, una maravilla. Lástima que hoy en día esté tan de moda el hacer libros, películas, series... con finales radicalmente inesperados, porque si vas medio preparado, creo que te jode la sorpresa del final.
    ¿Habéis leído las continuaciones de la saga (4 en total)? Me gustó especialmente el tercero (Ender el xenocida), en el que se explota lo complicado de una relación entre humanos y una raza alienígena aparentemente pacífica (los pequeninos), dadas sus profundas diferencias. Muy recomendable. El cuarto, sin embargo, es una paja mental de cuidado, para incondicionales.
    d, si te intriga la ciencia ficción en mundos distópicos, dale una oportunidad a "La estación de la Calle Perdido" de China Mieville , alucinarás.

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  6. Suelo recelar de las sagas, OsQar, tanto de ésta como la de Pórtico (del que hablé en una de mis primeras entradas) he leído que no están a la altura, y en sitios especializados en sci-fi.

    Pero supongo que es cuestión de gustos, como todo. Gracias por la recomendación.

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