sábado, 12 de abril de 2008

Presidente de un estado ¿aconfesional?


La foto que corona ésta entrada, que he visto en el foro La Política, pertenece al acto en el que José Luis Rodríguez Zapatero prometía su cargo como Presidente del Gobierno y chirría por los cuatro costados. Ahí tenemos a ese presidente señalado como anticatólico por el ala más reaccionaria de la sociedad española prometiendo su cargo delante de la efigie de un cadáver sanguinolento ensartado en un instrumento de tortura. O para los que gusten de eufemismos, un crucifijo (y una biblia para más inri). Al menos, y como era lógico, Zapatero prometió y no optó por la fórmula del juramento, más vinculada a la óptica religiosa.

Pero que aún hoy exista esa alternativa me parece algo incoherente con la aconfesionalidad que nuestra Constitución otorga al Estado Español y no se hasta que punto supone un ataque al derecho básico de exhibir o no principios religiosos. Ésta fórmula, con el crucifijo y la biblia al lado, menoscaba éste derecho ya que el hecho de no utilizarse confiere un esquema de pensamiento muy concreto que el implicado no tiene por qué ver hecho público. Además, su presencia en un acto institucional tan relevante supone una nueva concesión a algo que pertenece al ámbito de lo privado de cada uno y no está en absoluto acorde con los tiempos que corren. Si la biblia ha de estar entonces, en consecuencia, debe estar acompañada por el corán.

Puede que sea algo anecdótico, es un tema que atañe a la ética y al sentido moral de las personas. Algunos no vemos ético que una institución como la Iglesia Católica, que durante siglos y hasta hace bien poco ha violentado los más elementales principios democráticos en España, siga siendo compareciente privilegiado en los actos más solemnes del estado.

En lo que a Zapatero se refiere, en cierto modo le está bien empleado que la imagen que encabeza el post salpique los portadas de los diarios por mostrarse más bien genuflexo en temas como la financiación y olvidarse de denunciar el obsoleto concordato, que aún regula la relación entre el estado y la jerarquía dependiente de El Vaticano. Su táctica de apaciguamiento poco sirvió para contrarrestar la visceralidad episcopal y espero que no vuelva a caer en el error. Ya es hora de que la religión se quede en las iglesias y deje de entrometerse en los ámbitos democráticos que nos atañen a todos y que tan poco respeta.

3 comentarios:

  1. Apoyo plenamente esta queja.

    Lo triste es que seguirán linchándole... a la vez que les da más que nadie.

    Esta gente (hablo de sus jefazos vaticanos) está tan crecida que ya no les basta nada menos que TODO (el poder).

    Saludos.

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  2. "la Iglesia Católica, que durante siglos y hasta hace bien poco ha violentado los más elementales principios democráticos"

    Lo de "hace bien poco" lo dices de broma ¿no? Un eufemismo elegante, vamos.

    Supongo que ahora no es aún el momento de que ZP exija que se retire el instrumento de tortura y el libro de mitología de la mesa en que promete su cargo. Se lo comerían con patatas fritas los "poderes fácticos" de este triste país. Queda terreno por recorrer y, por lo menos aquí, se puede prometer (y no jurar) y sólo por conciencia y honor, y no por secta ninguna. Pero sí, yo también espero que se tome buena nota y, poco a poco, se vayan colocando a los señores de falditas con blonda y zapatitos de charol en su sitio.

    Pedro pelija

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  3. Pasito a pasito se van consiguiendo cosas. Al final es mejor, por menos convulso, llegar de 0 a 10 pasando antes por el 1, el 2, el 3...

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