lunes, 28 de julio de 2008

La contumacia de unos Peones Negros al borde del abismo

La secta de los Peones Negros ha emitido un comunicado de prensa con motivo de la sentencia del Tribunal Supremo (TS) relativa a los recursos presentados por acusaciones y defensas tras el fallo del tribunal de la Audiencia Nacional (AN) el pasado mes de octubre en el caso del 11-M.

Como es habitual en ésta secta, el comunicado manipula y oculta información por arrobas, que no es sino otra manera de (intentar) engañar.

Empecemos con el comunicado.

Peones Negros quiere destacar, en primer lugar, que las absoluciones por parte del Supremo de cuatro imputados clave, unidos a los que ya fueron absueltos por la Audiciencia Nacional, suponen una demostración del fracaso total y absoluto de la investigación policial y judicial sobre la masacre del 11 de marzo pues, más de cuatro años después, seguimos sin poder responder a los interrogantes más elementales que rodearon la misma.

Esos cuatro “imputados clave” fueron condenados en primera instancia por delitos como pertenencia a organización terrorista, colaboración con banda armada y suministro de explosivos, no como autores materiales. Dado que lo sentenciado por la AN en lo relacionado a la autoría material no se ha visto alterado por el TS no veo dónde está el fracaso, ya que esos “interrogantes elementales” están más que despejados: la autoría material (dos de los condenados y los suicidados de Leganés) y el origen de la trama terrorista (un grupo yihadista autónomo con inspiración en Al Qaeda).

Por lo que se refiere a la autoría material, la sentencia de la Audiencia Nacional culpabilizaba a los muertos de Leganés de haber cometido el atentado, sin aportar ninguna prueba ni testimonio que lo corroborara, y el Tribunal Supremo ha llegado aún más lejos. Dice este tribunal que "al menos algunas" de estas personas habrían intervenido en la ejecución de aquellos horribles atentados. No sólo se ratifica la falta de argumentación a la hora de exponer tales tesis sino que, además, se juega con la ambigüedad para afirmar que "algunos" participaron, sin especificar quiénes sí y quiénes no. Además la absolución de Abdelilah El Fadoual El Akil, supuesto lugarteniente de Jamal Ahmidan, El Chino, y el hecho de que Abdelmajid Bouchar, huido del citado piso de Leganés, no esté condenado como autor material, dejan abiertas muchas más dudas sobre la ejecución de los atentados y sobre el papel que los muertos de Leganés jugaron en la masacre.

El redactor de la nota de prensa se guarda muy mucho de citar todo dato que pueda resultar molesto para el mensaje que quiere transmitir, evidenciando el paupérrimo cariz intelectual presumido a los potenciales receptores del mensaje, de tal modo que omite la valoración que el TS hace de la responsabilidad criminal de los suicidados de Leganés. Concretamente dice que, al haber muerto, queda “extinguida su responsabilidad criminal” (pags. 836 y 837) ya que no se han efectuado pruebas de cargo o descargo que deriven o no en responsabilidades penales. No hay, por tanto, “falta de argumentación” en el sentido que le quieren dar los peones, esto es, resaltándolo como una carencia grave del proceso, sino que se ha seguido la práctica habitual en un procedimiento judicial cuando el principal acusado ya no existe, sin que por ello deje de haber abundante prueba que los incrimine como autores materiales.

No se juzga a quien ya está muerto precisamente por estar muerto, de modo que una sentencia judicial no puede versar sobre alguien no ha sido juzgado por, precisamente, estar muerto.

Es falso que el TS afirme, tal y como dice la nota, que sólo “algunos” de los suicidados de Leganés participaran en los atentados; la expresión “al menos algunas” puede incluir desde la totalidad de ellos hasta unos pocos, pero siempre partiendo de la base de que en el piso de la calle Marín Gaite, el día del suicidio colectivo, había personas que en la mañana del 11 de marzo de 2004 sembraron de bombas varios trenes de cercanías madrileños.

Sobre Bouchar, en las página 837 y 838 se explica por qué es el único ocupante del piso de Leganés que no ha sido señalado como autor material. Y es que no hay incongruencia en éste hecho, ya que la responsabilidad criminal de los habitantes de ese piso se determina con independencia de que decidieran protagonizar una inmolación en grupo, mientras que las pruebas no animan a hacer extensiva a Bouchar esa misma responsabilidad.

Y sobre El Akil hay que señalar que tampoco estaba condenado como autor material y que parte de las pruebas que le incriminaban se consiguieron mediante un registro ilegal de su casa tal y como se concreta en la pag. 730, por lo que el TS se ve obligado a anularlas.

Sobre la autoría intelectual, el Tribunal Supremo va también más lejos que la Audiencia Nacional, pues la inocencia de El Egipcio la basa en la falta de pruebas contra él y su nula relación con los atentados, y no en la aplicación del principio non bis in idem al haber sido condenado en Italia por pertenencia a banda terrorista. Los otros dos supuestos autores intelectuales, Hassan El Haski y Belhadj, tampoco tienen nada que ver con la masacre de Madrid.

Aquí se trata de confundir arteramente en relación a El Egipcio. En la segunda mitad de ésta entrada ya escribí sobre los motivos que llevaron a su “absolución”, pero no me importa hacer un pequeño resumen para subrayar la contumacia peonil. A Rabei Osman, El Egipcio, se le aplicó el principo jurídico Non bis in idem, vigente en el ámbito de la Unión Europea, al considerar el tribunal de la AN que el delito de pertenencia a banda terrorista por el que estaba siendo juzgado era el mismo por el que ya había sido condenado en Italia. Aparte de ésto, es decir, con independencia de lo anterior y referido a una imputación distinta, se le absuelve de la acusación de inductor del atentado, y es aquí donde éste principio jurídico no interviene en absoluto; simplemente no hay pruebas consistentes que incriminen a El Egipcio.

Pese a ello y a día de hoy, Rabei Osman es un terrorista convicto.

Destaca en la sentencia que, con la absolución de Basel Ghalyoun y Mouhannad Almallah, se anula la participación en los atentados de la llamada "célula de Virgen del Coro", supuestamente dependiente de Al Qaeda y cuyos integrantes habían sido procesados acusados de mantener reuniones de corte yihadista en las que se habrían planificado los ataques a los trenes.

Bien que se guardan de no citar a Fouad El Morabit, otro de los integrantes de ese grupo y que mantiene su condena por pertenencia a banda armada, organización o grupo terrorista. Sobre Ghalyoun, la propia sentencia del TS le señala como alguien de ideas “radicales y “violentas” (pag. 715) al igual que vincula a Almallah con una forma de pensar violenta “radicalmente rechazable” (pag. 718). De ahí que los tintes yihadistas de las reuniones que les vieron coincidir estén acreditados; no obstante, cosa muy distinta es demostrar fehacientemente que se ha pasado de la simple idea a la acción directa.

Por último, la sentencia del Tribunal Supremo, en contra de lo que dijera el propio Tribunal Supremo hace dos años, reconoce abiertamente la "sorprendente y apresurada" destrucción de los vagones. Sentencia el tribunal que esta destrucción impidió un estudio profundo y pormenorizado de los focos de explosión, que habría sido de interés para la investigación. Tampoco es capaz de ofrecer una explicación coherente a la aparición de nitroglicerina en los análisis realizados a las muestras recogidas en los trenes, componente que no se encuentra en los explosivos Goma 2 EC y ECO, pero sí en el Titadine.

Es incierto el extremo que refleja éste párrafo en los términos en que está escrito. En un auto de diciembre de 2006, el TS habla de “completísimos informes” refiriéndose a las muestras obtenidas de los vagones siniestrados. No es cierto que el TS afirme en su sentencia que se impidió un estudio exhaustivo de los mismos; de lo que se habla es de un “estudio posterior más reposado y en profundidad” (pag. 652) pero de ello no infiere que los informes existentes relativos al particular fuesen apresurados o poco profundos, de ahí que los califiquen de “completísimos”.

Sobre la aparición de la nitroglicerina, es simplemente falso lo que afirma la nota de prensa peonil. El TS no entra a valorar la presencia de nitroglicerina en, recordemos, un solo foco de explosión de los 10 habidos en los trenes, porque no afecta en nada a las respuestas debidas a cada uno de los recursos atendidos. Por otro lado, lo que sí se aporta en su sentencia, y los peones omiten sospechosamente, es la más que fundamentada explicación de por qué se considera probado el uso de Goma 2 ECO como arma homicida en los trenes (pags. 627 y 628). Sobre la nitrogicerina, en la sentencia de la AN ya se relataba que la presencia de ésta sustancia (pag. 540) pudo deberse perfectamente a una contaminación de los cartuchos de Goma 2 ECO. Lo que los peones ocultan es la aparición en esos mismos focos de dibutilftalato en todos los focos de explosión de los trenes, componente de la Goma 2 ECO que no forma parte ni de la Goma 2 EC ni de su ansiado Titadyne (explosivo usado habitualmente por ETA).

Por todos estos motivos consideramos que la sentencia del Supremo da la razón a los medios de comunicación -El Mundo, COPE, Libertad Digital- que han insistido en que no se habían despejado las principales incógnitas de los atentados.

Menuda jeta de pedernal gastan éstos peones. La sentencia de TS viene a complementar en gran medida la de la AN, corroborando la autoría material de los atentados y definiendo aún más el perfil del grupo terrorista autor de los mismos: una célula islamista autónoma con inspiración en el yihadismo y en Al Qaeda (pags. 576 y ss.).

La Plataforma Ciudadana Peones Negros reclama que se continúen las investigaciones y se depuren las responsabilidades de las personas que han permitido que se llegue a esta situación cuatro años después de la masacre.

La exhortación que hacen a que se continúe con la investigación conlleva una proposición implícita que es falsa: ahora no se está investigando. En realidad, es un mantra que los peones vienen repitiendo hasta el cansancio desde hace varios años, viniendo a enfatizar la frustración que ésta secta siente por las coces que los resultados del trabajo policial y judicial se empeñan en darles.

En otras palabras: la plataforma Peones Negros reclama que se siga investigando sine die hasta que la plana mayor del PSOE, con ZP a la cabeza, se siente en el banquillo (aunque a ellos les gustaría más el paredón) por la organización y comisión de los atentados del 11-M. Éste es su verdadero móvil y para ello utilizan y se sirven de la parte más débil en todo atentado terrorista: las víctimas. En cierto modo, ellos también son víctimas, pero de otra índole mucho más obscena. Son víctimas del 14 de marzo de 2004, víctimas de una derrota electoral que no esperaban y de la que no son capaces de recuperarse ni con otra derrota cuatro años después.

Que ésta gente siga engañando a personas con un esquema mental medianamente normal es algo que nunca lograré entender. Pero que la lista de bajas cada vez va engordando más (carta de Redebre, ex coordinador nacional de Peones Negros en la que abjura de su condición de peón) y que éste fenómeno va reduciendo su ya de por sí escaso ámbito de influencia, acotado al mundo más friki de Internet, es ya una realidad que sólo los más tontos y mendaces pueden ignorar.

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