martes, 23 de febrero de 2010

Hundir el edificio para quedarse con el solar

Los hay que se sorprenden, pero el fenómeno no es nuevo. Ya mediada la legislatura pasada gente como Pío Moa, Losantos o PJ Ramírez lo sugirieron de forma más o menos solapada. La técnica funciona así: primero enervas a tu hinchada usando altas dosis de soberbia para erradicar de cuajo todo atisbo de autocrítica. Una vez asegurada la lealtad sin fisuras del público objetivo, se sube un peldaño y se emplean los púlpitos mediáticos disponibles para llegar al mayor porcentaje de población posible, no afín pero tampoco incondicional del adversario, de forma que, tacita a tacita, empiece a generarse una sensación de incomodidad con el sistema, con el partido gobernante, o con aquello que se quiera derribar. Luego, tras haber consolidado ese estado de opinión entre una masa apreciable de personas, el pirómano se ofrece como bombero para sofocar el incendio que él mismo ha provocado aprovechando la necesidad de remedios ante el triste panorama que, habiendo sido parido este desde sus propias entrañas, se le ofrece al ciudadano. De esta forma se concluye que una solución, llamémosla drástica, no estaría tan mal vista porque, total, el enrarecido ambiente que se ha logrado implantar en la sociedad lo requiere.

Tanto como un golpe de estado, no, no lo creo posible en España, pero hay otras maneras menos tumultuosas de conseguir el mismo objetivo, aunque implican idéntica carencia de escrúpulos. Ya lo dijo Luis María Ansón en aquella entrevista en la revista Tiempo, tras la campaña de acoso y derribo contra Felipe González a mediados de los años 90: se elevó "tanto el listón de la de crítica" que "se rozó la estabilidad del propio Estado". Y en eso están ahora, todos a una, algunos políticos y algunos medios. No les importa derruir el edificio entero si después son los dueños del solar. Y ahora, con las nuevas licencias de TDT y radio, cuentan con más poder mediático que hace quince años. ¿Alguien les imagina apoderándose también RTVE? Miedo da imaginarlo.

1 comentario:

  1. Tenemos una derecha que no nos la merecemos... La suerte es que vivimos en 2010 y no en los años 30. Como es sabido, en aquellos días la falta de medios digitales y poltronas mediáticas se suplía con la eliminación física, aunque el método de la derecha no ha cambiado, por suerte sí sus "medios técnicos2 y sus consecuencias.

    Te invito a participar en mi sitio y, como veo que te inquietan ciertos "ámbitos", ahí te dejo unas lineas:

    http://lister-lageslos.blogspot.com/2010/02/la-peineta-de-aznar.html

    Excelente blog ,-)

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