viernes, 17 de agosto de 2007

Anneke deja The Gathering

La sublime vocalista de la banda de Rock holandesa The Gathering abandona éste mes. El resto de componentes del grupo ya lo hizo público el pasado mayo a través de su web oficial, y la propia Anneke Van Giersbergen hacía lo propio en su refugio de MySpace en junio. Aduce motivos personales, pero deja la puerta abierta a futuros proyectos musicales lejos de los que hasta hoy eran compañeros de formación.

The Gathering nacieron como una banda de Doom Metal allá por los primeros 90 en Oss, Holanda, pero no fue hasta 1995 que Anneke ingresó en sus filas para dotar al conjunto de un carácter y un poderío hasta entonces inusitados en una formación de Rock pesado. Desde aquel momento, The Gathering ha navegado por el Gothic Metal y por distintas vertientes del Rock como el Espacial, el Progresivo y el Industrial hasta culminar en sus últimos discos un estilo etéreo, ambiental e intimista que no ha hecho sino apuntalar la solidez de su carrera y el eclecticismo de su propuesta musical.

La extraordinaria voz y la personalidad de Anneke nunca devoró a The Gathering, que siempre sonó como una banda compacta, pero sí contribuyó decisivamente a forjar la trayectoria de una de las bandas de Rock europeas más sobresalientes de los últimos 15 años.

Desconozco cual será el futuro inmediato del ahora cuarteto holandés, pero sus entusiastas tenemos motivos para lamentar la marcha de Anneke. Aquí la tenemos al frente de sus ya ex-compañeros interpretando en directo "Saturnine".

jueves, 16 de agosto de 2007

Bestias humanas

Han rescatado a una perra en Segovia tras haber pasado atada por el cuello toda su vida. Las imágenes hablan por sí solas del calvario que ha sufrido éste animal durante los años que ha estado sometida a tan terrible tortura. No ha trascendido la identidad del/los responsable/es, pero su inhumanidad es tan lacerante que me lleva a sentir vergüenza de compartir especie con individuos capaces de tanta crueldad hacia seres a los que saben indefensos.

En España, el hecho de contar con una fiesta nacional como las corridas de toros, de haberlas convertido en espectáculo de masas cuando no son sino una sanguinolenta, brutal y despiadada matanza por fases, ha dulcificado y banalizado todo lo relativo a la violencia ejercida hacia los animales. Hasta el punto de existir personas (y certifico que existen) que piensan que conceptos como miedo, sufrimiento o angustia son exclusivos de las personas, rechazando cualquier similitud, por pequeña que sea, con los sentimientos que pueda albergar un animal, relegándolos al puro instinto. Para justificar su modo de pensar, llegan incluso a negar una de las cualidades inherentes del ser humano: la capacidad de empatizar con el que sufre, aunque sea un animal. Todo con el objeto de dibujar una línea intraspasable que delimite de forma categórica la calidad de especie superior y dominante del homo sapiens.

Se limitan a señalar a los animales como meros instrumentos de los que sacar provecho, para desecharlos de la manera más bárbara cuando se tornan inservibles para sus intereses. Pasan por alto que están compuestos por sistemas vitales similares a los nuestros; con vísceras similares a las nuestras; con sangre roja corriendo por venas similares a las nuestras; con necesidades de comida, bebida, sueño o apareamiento similares a las nuestras; con un proceso vital desde el nacimiento hasta la vejez similar al nuestro. Ignorantes de que todo bicho viviente en este planeta desciende de un ancestro común. Ante tal cúmulo de evidencias, presumir a los animales un conjunto de sentimientos y emociones también parecido al nuestro no es en absoluto descabellado, y del mismo modo es absurdo e ignorante omitir los millones de casos de personas que han establecido
recíprocos
lazos de afecto con sus mascotas a lo largo del mundo durante toda la historia.

Casos como el de Segovia no son más que ejemplos de cómo el fuerte aplasta al débil sólo por el placer de poder hacerlo. No tengo la menor duda de que si no existieran leyes que protegen a los más débiles, los más fuertes y sádicos saldrían cada día a la calle buscando saciar su apetito de violencia cebándose con quienes consideran indefensos. Esa es otra de las cualidades esenciales que adornan a éste tipo de energúmenos: una suprema e insultante cobardía.

domingo, 12 de agosto de 2007

Rodríguez Ibarra vuelve a tener razón

Nueva muestra del doble rasero con el que se manejan algunas instituciones públicas:
El ex presidente de la Junta de Extremadura y secretario general del PSOE extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, solicitó hoy la dimisión del presidente de RTVE, Luis Fernández, y del jefe de los Servicio Informativos de TVE, por emitir en sus telediarios las acusaciones vertidas por el abogado de 'El solitario' contra su persona y contra la Guardia Civil acerca del asesinato de un pastor en 1996, y criticó que el fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido, no haya intervenido ante tales imputaciones.

Estamos demasiado habituados a que desde toda clase de púlpitos se viertan toda suerte de insultos, difamaciones y acusaciones calumniosas sin que las autoridades actúen de oficio. A fin de cuentas, los ciudadanos de a pie tenemos al alcance de nuestra mano los artilugios legales para limpiar nuestro nombre si consideramos que ha sido mancillado injustamente. Pero ocurre que las instituciones públicas parecen más sensibles ante unos hechos que ante otros, lo cual nunca puede ser síntoma de buena salud democrática.

Hace poco he tratado en éste mismo blog el polémico secuestro de la edición de la revista satírica El Jueves. Mostrar una caricatura del heredero al trono Borbón fornicando con su mujer mientras se ironiza sobre una supuesta alergia al trabajo hizo saltar a la Fiscalía general del Estado, la cual instó a la Audiencia Nacional a hacer desaparecer dicha revista de los kioskos. Sin embargo, mira hacia otro lado cuando al inquilido de La Zarzuela le imputan cosas mucho más graves.

Meses antes, ya con Luis Fernández como director (elegido en el Parlamento por consenso de los partidos) TVE censuró una entrevista con José María García bajo el pretexto de los "insultos y descalificaciones" contenidos en ella. En cambio, ofrece espacio en sus telediarios para que el abogado de El solitario impute delitos alegremente a quien le de la gana y sin aportar prueba alguna. Ibarra, señalado por éste individuo, tiene todo el motivo para estar indignado, al igual que la Guardia Civil.

Podría extenderme, pero el ex-presidente extremeño se ha despachado tan acertadamente en el primer artículo aquí enlazado que no hace falta añadir mucho más. O todos o ninguno, o se sigue un criterio de actuación concreto o cundirá la idea de que se actúa por conveniencia. No puede ser que se censure una entrevista por incluir opiniones polémicas cuando al poco tiempo se proporciona espacio catódico a quien difunde imputaciones delictivas gratuitamente.

Víctima inocente en un mundo de depredadores

Hace unos días me quedé sobrecogido al leer la siguiente noticia:

Un hombre dispara a su hija de 18 meses y luego se suicida

Un hombre de 32 años de origen dominicano y nacionalidad española ha disparado esta tarde en la cabeza a su hija de 18 meses, que se encuentra en estado crítico, y después se ha quitado la vida en el parque del Ocio de Torrejón de Ardoz (Madrid), han informado fuentes de Emergencias 112. Los hechos han sido presenciados por la madre del bebé.

La verdad, me quedo paralizado ante sucesos de éste calibre. Puedo entender que tensiones de pareja deriven hacia odios furibundos. Puedo comprender que esos odios conduzcan a desear el peor de los males al otro. Puedo, con gran esfuerzo, saber interpretar las razones de quien llega a ejercer la violencia sobre el cónyuge en un entorno de pareja, sin que por ello me deje de parecer deleznable y perseguible tal actitud. Puedo incluso, empleandome con un brío supremo, colegir por qué alguien podría pensar en hacer daño a lo más querido de la persona a la que se desea dañar, que suele ser un hijo.

Muchas cosas son explicables en el mundo de la pareja: continuadas actitudes de menosprecio, falta de respeto, nula complicidad o aprovechamiento de situaciones ventajosas para uno de sus miembros son detonantes de inquina y rencores enfermizos que, dependiendo de los individuos, puedan acabar provocando una situación violenta que, repito, no por explicable ha de ser menos perseguida y castigada.

Pero lo que jamás llegaré a entender es que alguien, un padre, llegue a materializar el último supuesto cuando ese objeto del amor incondicional de la persona a la que pretende dañar es su propia hija, un bebé de tan solo año y medio. Me lleva a pensar en lo aterrador del grado de enfermedad que es capaz de alcanzar el cerebro humano, en la brutalidad que una persona es capaz de descargar sobre una criatura indefensa que además es carne de tu carne, en que no hay bestia en el reino animal, por feroz que sea, capaz de cometer un acto tan atroz e inhumano.

Hechos como éste me hacen perder la esperanza en la especie humana, me hacen dudar seriamente de si somos el pináculo de la evolución de todas las especies vivas de éste planeta. A veces pienso que sómos más un cáncer o un virus, y que nuestros actos hablan por nosotros lo suficiente como para merecer el exterminio como raza. Hay días en los que pienso que nos estamos buscando que el siguiente salto evolutivo nos sobrepase y dejemos de ser la especie dominante.

La pequeña ya ha fallecido. Su nombre ni siquiera ha trascendido a los medios, un último acto de inhumanidad en un mundo depredador que ni siquiera nos permite saber el nombre de las presas que devora. Valga ésta entrada como pequeño homenaje a una vida que merecía salir adelante, y cuyo único pecado fue ser inocente en un mundo plagado de culpables. Descanse en paz.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Carroñero Rajoy

Con el telón de fondo de los trágicos incendios que Canarias está sufriendo éstos días, el ¿líder? de la oposición no ha esperado ni a que los últimos rescoldos dejen de humear para culpar al Gobierno del desastre. A Mariano Rajoy, un político especialista en planear sobre las peores desgracias, cual ave carroñera en busca de restos que le permitan nutrir su argumentario catastrofista, le ha faltado tiempo para responsabilizar al ejecutivo de Zapatero, ese del que cualquier día nos desvela su implicación en la crucifixión de Cristo, la caída de Roma y las Guerras Púnicas, de las miles de hectáreas arrasadas en Tenerife y Gran Canaria. En cambio, se le olvida al mandatario popular un pequeño detalle: en Canarias como en cualquier comunidad autónoma, la primera instancia en actuar en materia de incendios debe ser el Gobierno autónomo, y ocurre que en las Islas Afortunadas está sostenido con los votos del Partido Popular.

Ya imagino cual es la lógica que le mueve: la mejor defensa es un buen ataque, y antes de que al preboste derechista se le recuerde con qué apoyos el Gobierno canario (que, por cierto, le ha puesto los cuernos al PP éste asunto) ha llegado a ser tal (y que no supone sino una continuidad de lo acontecido en la pasada legislatura) decide cargar las tintas contra el ejecutivo central en comandita con los medios que se solazan en servirle como altavoz de sus infundios. Una táctica tan impresentable, falaz y trapacera como las que suele emplear Mariano en la práctica totalidad de sus intervenciones. Además de estúpida, ya que la lógica que la dirige convertiría al PP en responsable de todos y cada uno de los incendios de grandes dimensiones ocurridos durante sus ocho años de mandato.

Es un razonamiento tan sencillo que no puedo creer que a las cabezas pensantes de Génova no piensen en ello. Más bien me inclino por pensar que,
 en la sede conservadora, lo que dan por sentado es que el ciudadano no se va a plantear nada éstos términos. Moverse a golpe de consigna es lo que tiene, se presupone la nula facultad de análisis del receptor del mensaje y, por tanto, su plena incapacidad para valorarlo con un mínimo sentido crítico. Puede que les funcione para los seguidores más talibanes de La Caverna, esos que sólo saben acatar las instrucciones del jefe de la tribu. Para las personas que sí albergan aptitudes críticas y analíticas, el talante de Rajoy y su recua es un insulto en toda regla al presumirles tamaña indigencia intelectual, que no por habitual debe convertirse en tolerable ni facilitar convertirnos a los demás en condescendientes con la mentira y el engaño.

Y el insulto se incrementa si sabemos, como seguro que él conoce, que en el caso del incendio de Gran Canaria la acción de un incendiario, para más inri guardia forestal, [inciso 06/08/07: no ha sido un guardia forestal] ha sido según todos los indicios causa directa del siniestro. Pero no, Mariano prefiere, empleando su propia terminología, sacarse conejos de la chistera en busca del impacto mediático sin aclarar en qué podrían haber influido contra las acciones de los pirómanos y resto de causas esas medidas que, a toro pasado, propone. Qué fácil es ver los toros desde la barrera. Todo ello sin dejar de mencionar la endémica falta de medios que existe en España ante hecatombes de diversa índole y que arrastra todo ejecutivo que coge las riendas de La Moncloa.

Conviene recordar, pues, para que quede constancia de la clase de tropa que hablamos, de los epítetos que les dedicaron a los Gobiernos autonómicos de Galicia y Castilla-La Mancha cuando esas Comunidades fueron pasto de las llamas hace uno y dos años respectivamente. Entonces sí tocaba exigir responsabilidades y demandar dimisiones a los dirigentes autonómicos, cosa que yo aplaudiré siempre que no se haga una utilización política de las mismas en pertinaz búsqueda del daño al rival. Primero, hay que brindar apoyo a las instituciones implicadas en su lucha contra la calamidad y, una vez superado el trance, exigir firme y coherentemente la asunción de responsabilidades. Así es como debe actuar una oposición decente y honesta que, salta a la vista, no es ésta que padecemos.